El sector porcino argentino alcanzó en 2025 un consumo récord de 18,9 kilos por habitante, con mayor faena y producción, pero frigoríficos santafesinos advierten que la rentabilidad es nula, debido a precios relativos desfavorables, importaciones desde Brasil y un contexto macroeconómico adverso.

Pese al fuerte crecimiento del consumo interno, los frigoríficos dedicados a la producción de carne porcina atraviesan un momento complejo. Así lo planteó el sector en Santa Fe, donde la combinación entre aumento de costos, suba limitada de precios y mayor ingreso de carne importada impacta directamente sobre los márgenes de rentabilidad.
En diálogo con UNO Santa Fe, Carlos Ingino, titular de Figan, empresa dedicada al desarrollo de la cadena de valor porcina, explicó: “Hace unos 20 años que en el sector porcino el consumo viene creciendo de forma sostenida y a una tasa promedio del 8% anual”, aunque aclaró que “en ese período hubo momentos con muy buena rentabilidad y otros con rentabilidad nula como en este momento”.
A nivel nacional, los datos oficiales muestran un desempeño productivo histórico. Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, durante 2025 el sector alcanzó un récord de 8.517.433 cabezas faenadas y una producción de 812.272 toneladas, lo que implicó incrementos del 2,5% en faena y del 3,4% en producción respecto de 2024. El consumo interno también marcó un máximo histórico, con 18,9 kg por habitante al año, un 8,7% más que el año anterior.
Sin embargo, Ingino advirtió que este crecimiento no se refleja en los resultados económicos. “En estos últimos dos años, si bien la carne de cerdo sigue aumentando en su precio y el consumo aumenta, la rentabilidad viene cayendo sistemáticamente”, sostuvo. En ese sentido, explicó que “los precios de la carne de cerdo aumentan en mucha menor proporción que los demás precios de la economía”, lo que genera un deterioro constante de los márgenes.
Otro factor clave señalado por el empresario son las importaciones. “Nos afectan mucho las importaciones”, afirmó, y detalló que “están entrando varios cortes ‘vip’ desde Brasil a un precio económico y eso hace que nosotros no podamos integrar bien los demás cortes del cerdo”. Además, vinculó esta situación al tipo de cambio: “Hay importaciones desde Brasil con un tipo de cambio barato. Esto fomenta las importaciones y nos perjudica mucho”.
Aun así, el consumo continúa en alza por la competitividad del producto. “En el presente la carne de cerdo está a la mitad de precio que la carne vacuna, cumpliendo las mismas cualidades, y está muy acomodada con respecto al pollo. Por eso se sigue incrementando el consumo”, explicó Ingino.
De cara al futuro, el titular de Figan señaló que para mejorar el escenario será necesario un cambio en las variables macroeconómicas. “Debe pasar que la inflación siga bajando y que tienda a ser cero, que la tasa de interés tienda a ser muy baja y que el tipo de cambio tenga un valor racional en la economía”, enumeró. En ese marco, concluyó: “Creo que podemos ser un país exportador de carne de cerdo, que hoy no lo somos, teniendo todas las condiciones para serlo, como sí lo es Brasil”, aunque advirtió que “el tipo de cambio nos perjudica tanto que no podemos exportar”.