En la Expo Rural de Palermo, Daniel Fenoglio, presidente de la Federación Porcina Argentina, trazó el presente y el futuro del sector: precio competitivo, consumo en alza y creciente interés de inversores globales.

La jornada, organizada en el Centro de Capacitación y Negocios del Agro de la Exposición Rural, arrancó con una exposición del consultor australiano Simon Quilty, quien trazó el escenario global del comercio de proteínas animales. Sobre ese marco internacional, los representantes de las cadenas bovina, porcina y avícola debatieron las perspectivas para los próximos años.
El contexto internacional juega a favor del porcino. Las restricciones ambientales y regulatorias que enfrenta la producción europea generan un espacio que países del hemisferio sur como Argentina pueden aprovechar. "Los grandes exportadores de cerdo del hemisferio sur la tienen más complicada para crecer, y ya hay empresas revoloteando por Brasil y Argentina para analizar inversiones. Hay una gran oportunidad", señaló Fenoglio. El interés externo no es casual: Argentina es libre de todas las enfermedades de declaración obligatoria en el mundo del cerdo, un atributo sanitario que pocos países productores pueden exhibir y que se convierte en una ventaja competitiva de peso en los mercados internacionales.
El crecimiento del consumo interno acompaña ese escenario exportador. Fenoglio repasó la trayectoria del sector con números contundentes: "Venimos creciendo un 5% por año hace 20 años prácticamente. Pasamos de 4 kg per cápita por año a 20 kilos." Un recorrido sostenido que posiciona al porcino como una cadena con solidez propia, más allá de los vaivenes de otras proteínas.
Lejos de plantearse como competidor de la carne vacuna, el sector porcino define su rol con claridad estratégica. "No queremos ir en contra del vacuno, sino complementarlo. El vacuno se tiene que exportar mientras que la carne de cerdo es la que combate la inflación y complementa al vacuno. Es nuestra estrategia de marketing", señaló Fenoglio. Con un precio tres veces menor al del vacuno y ciclos productivos más cortos, el cerdo argentino se posiciona como la proteína que puede responder más rápido a la demanda interna sin resignar proyección exportadora.
El panel también incluyó a Víctor Tonelli, de la Comisión de Carnes de la SRA, quien trazó un escenario de retención bovina de entre tres y cinco años con menor oferta y precios más altos, y planteó la necesidad de avanzar hacia carnes clasificadas por tipificación: "Hoy tenemos la posibilidad de ofrecer un speciality. El desafío es pasar de vender carne sin categoría a vender una con clasificación por tipificación. La mesa está servida." Franco Santángelo, presidente de CEPA, completó el panel con el diagnóstico avícola: "Los frigoríficos están aggiornados, las plantas también, pero las granjas están saturadas. Eso lo tenemos que cambiar." El mensaje transversal fue claro: las tres cadenas ven oportunidades, pero el porcino es la que llega al debate con el viento más a favor.