jueves 13 de diciembre, 2018
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PESTE PORCINA CLÁSICA EN BRASIL: POR QUÉ CONVIENE MANTENERLA LEJOS
Publicado: 11/10/2018 a las 05:02 pm

Un brote de PPC se dio al norte de Brasil. Argentina la erradicó y es libre desde el 2005. Qué es, cómo se manifiesta y cómo se previene

La Peste Porcina Clásica (PPC) es una de las enfermedades que se encuentra bajo vigilancia epidemiológica en Argentina. Nuestro país es libre desde 2005 y la vacunación se encuentra prohibida. La sospecha o presencia de la enfermedad es de notificación obligatoria e inmediata a Senasa.

El último foco de PPC fue registrado en el año 1999. Luego de la aplicación de la Resolución N° 834/2002 se logró finalmente erradicar la enfermedad y, en el año 2005, la República Argentina se auto-declara PAIS LIBRE de PPC, de acuerdo a las recomendaciones de la OIE.

A partir de ese año, y hasta la actualidad, se llevan a cabo actividades de vigilancia epidemiológica con el objetivo de detectar en forma precoz la reaparición de la enfermedad, y recolectar información para sustentar o documentar el estatus de país libre.

La presencia de PPC provocaría grandes pérdidas económicas debido a las consecuencias de los focos y las medidas de contención aplicadas, donde mueren y se sacrifican gran cantidad de animales. Además, fuertes restricciones al comercio de animales y sus productos son impuestas a los países infectados.

Qué es la Peste Porcina Clásica

La peste porcina clásica es una enfermedad causada por un virus del que existen varias cepas de distinta virulencia. Afecta a los cerdos de todas las edades, tanto domésticos como salvajes, y se encuentra muy difundida en el mundo.

Debido a que la enfermedad no posee tratamiento alguno, la peste porcina clásica genera grandes pérdidas económicas en los establecimientos afectados, porque supone el sacrificio masivo de animales entre otras medidas tales como:

  • Sacrificar todos los cerdos en las 24 horas posteriores al diagnóstico. Si es necesario, crear un “colchón sanitario” (sacrificio de animales sanos).
  • Establecer una zona de protección alrededor del foco, con prohibición del movimiento de animales, y una zona de vigilancia en la que se efectuarán controles clínicos y serológicos.
  • Eliminar canales, camas, medicamentos, pienso sobrante, etc.
  • Limpiar y desinfectar a fondo la granja, incluida la entrada, aparcamientos, etc.
  • Desratizar.

El contagio

La forma más común de transmisión es mediante el contacto directo entre animales infectados (en la fase aguda o portadores) y animales sanos, a través de exudados (secreciones, excreciones, semen, sangre). El movimiento de animales es la principal forma de diseminación. Pero existen otras importantes vías de contagio indirecto de esta enfermedad:

  • Personas que entran en las explotaciones: veterinarios, comerciantes de porcinos, etc.
  • Contacto indirecto a través de materiales contaminados: herramientas, vehículos, ropa, calzado, instrumentos, equipo quirúrgico, etc.
  • Insectos y roedores.
  • Inseminación artificial con semen contaminado.
  • Alimentos para los cerdos a base de desechos insuficientemente cocidos.
  • Purines contaminados.
  • Transmisión de madres portadoras inaparentes a sus lechones o a otros animales adultos susceptibles.

Síntomas y Lesiones

El periodo de incubación es de entre 2 y 14 días y se manifiesta con un cuadro hemorrágico generalizado que depende del estado inmune, la edad del animal afectado y la virulencia de la cepa.

Forma sobreaguda o hiperaguda

- Síntomas: morbilidad y mortalidad muy elevadas, letargia y muerte entre 24-48 horas tras la infección.

- Lesiones: inespecíficas, congestión de pulmones, hígado y tracto gastrointestinal.

Forma aguda

- Síntomas: fiebre, anorexia, letargia, hemorragias y cianosis en la piel, conjuntivitis, estreñimiento transitorio seguido de diarrea, vómitos ocasionales, disnea, tos, ataxia, convulsiones. Mortalidad próxima al 100 %.

 - Lesiones: petequias en órganos (riñones, vejiga urinaria, ganglios linfáticos, bazo, laringe, etc.), infecciones bacterianas secundarias.

Forma subaguda

- Síntomas: similares a la forma aguda pero de menor intensidad, curso más lento, periodo de incubación más prolongado, tasa de mortalidad menor del 30 %.

- Lesiones: similares a las de la forma aguda. Son características las úlceras botonosas o botones pestosos en intestino, áreas de necrosis circulares y concéntricas muy bien delimitadas, de unos pocos milímetros a varios centímetros de diámetro.

Forma crónica

- Síntomas: curso muy lento, periodos prolongados e intermitentes de fiebre y viremia, postración, apetito irregular, retraso del crecimiento, tos, diarrea, aborto, infecciones bacterianas secundarias, aparente recuperación con recaída y muerte.

- Lesiones: enteritis difteroide difusa, úlceras botonosas en ciego e intestino grueso.

Forma transplacentaria

- Lechones nacidos muertos o débiles, momificaciones y malformaciones fetales, infección congénita persistente en lechones que sobreviven, convirtiéndose en portadores.

Sus efectos

Se producen pérdidas de animales como consecuencia de la alta morbilidad y mortalidad (50-90 %) y en reproductividad.

Produce un alto impacto económico en los países afectados y causa pérdidas significantes debido al sacrificio e inmovilización de animales, al cierre de fronteras a cerdos vivos, carne fresca, productos elaborados con carne porcina no tratada, semen y embriones porcinos, y a los grandes costos de control y erradicación.

No tiene repercusión en la salud pública, ya que no se transmite al ser humano. La ingestión de productos contaminados no supone ningún riesgo para las personas.

Fuente: Redacción EPP con información de Senasa y Cresa

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